El proyecto

Un mapa que responde a una pregunta concreta: ¿merece la pena coger el coche este fin de semana, y hacia dónde?

Buscar setas se aprende andando, y eso no lo sustituye ningún programa. Lo que sí puede hacer un ordenador es mirar a la vez la lluvia de los últimos noventa días, la humedad del suelo medida por satélite, qué árbol hay en cada punto y a qué altura está — para los cuarenta millones de celdas en que se divide España. Eso es lo único que hacemos.

El resultado no dice dónde hay setas. Dice dónde las condiciones se parecen a las que suelen acompañar una buena salida, y dónde no. La diferencia importa: un mapa pálido en octubre significa que el monte está seco, no que el programa esté roto.

El proyecto está en desarrollo y se prueba con un grupo pequeño. Si encuentras algo que no cuadra con lo que ves en el campo, eso es exactamente lo que necesitamos saber.